Es una palabra que asusta a muchas mujeres, por lo general, en nuestra sociedad. Las varices pueden dejar de ser ‘solo’ un problema estético para convertirse en algo mucho más serio. Por ese motivo, hemos preparado para ti toda la información sobre ellas para que sepas cómo actuar en cada caso. Te hablamos de los diferentes tipos que existen y de los tratamientos que hay que seguir para tratarlas.

Qué son las varices

Las varices son, ni más ni menos, que venas hinchadas por un comportamiento anormal de la sangre. Como te decíamos, suelen afectar sobre todo a las mujeres y, aunque lo más habitual es que se formen en las piernas, también pueden aparecer en el esófago, los testículos o la zona anal. Entre las causas de la aparición de las varices destacan, sobre todo, estas:

  • Herencia o genética. Si tus antecedentes tienen este tipo de problemas, es probable que tú también las tengas.
  • La edad. Conforme avanzas en edad, vas teniendo más posibilidades de sufrirlas.
  • El sexo. Las mujeres son más propensas.
  • La obesidad. Las piernas tienen que aguantar más peso del normal y, por tanto, la sangre necesita de una ‘vía de escape’.
  • Los anticonceptivos. Existen mujeres a las que les afecta la retención de líquido como efecto secundario.
  • El embarazo. A causa de los cambios hormonales y el aumento de peso producido por la gestación.
  • El sedentarismo. Si no existe movimiento es mucho más probable que no se expulse la sangre como toca hacía el corazón.
  • El tipo de trabajo. Existen trabajos en los que hay que estar mucho tiempo de pie y por tanto se aumenta la carga sobre las piernas.

Entre los síntomas principales de las varices se encuentran los siguientes: pesadez en las piernas, venas visibles, hinchazón, dolor, calambres y, en fases más avanzadas, úlceras venosas, dermatitis ocre o sangrado de las varices.

Tipos de varices

Existen cuatro grados de varices que te contamos a continuación:

  • Varices de Grado I. Las venas comienzan a verse algo más oscuras y se dan las llamadas arañas vasculares. No suelen mostrar síntomas, aunque en ocasiones, es posible que aparezca pesadez de piernas.
  • Varices de Grado II. En este caso las venas comienzan a hacerse algo más visibles y sí que suelen aparecer en la mayoría de los casos la pesadez de piernas, el dolor, los hormigueos, los calambres o los picores.
  • Varices de Grado III. Las venas están mucho más dilatadas y los síntomas van a más. Además, empiezan a hincharse más las venas y cambia el color de la piel.
  • Varices de Grado IV. Son las más peligrosas ya que vienen acompañadas de úlceras.

Como se diagnostican

El diagnóstico resulta bastante sencillo y, en la mayoría de las ocasiones, el propio paciente se da cuenta de lo que tiene. Para comprobar que se tienen varices, basta con ponerse de pie y ver si nuestra red de venas está dilatada. Se notará también en la coloración o no de nuestra piel. En casos más avanzados, se aumenta esa tensión en las venas. Una vez se tiene certeza de lo que podría estar ocurriendo, se realiza lo siguiente:

  • Eco-Doppler. Es la técnica más utilizada en la que combina la ecografía con el efecto Doppler. En ellos puede verse el flujo venoso y las posibles anomalías que puedan existir. La prueba no es dolorosa.
  • Flebografía. En este caso se inyecta un contraste de yodo en la vena y, posteriormente, se hace la ecografía. Actualmente ya no suele hacerse porque resulta dolorosa.

Cuando se operan las varices

Normalmente la operación se da a partir del grado III y grado IV. En estos dos estados, las varices empiezan a ser más preocupantes y existe, ya no solo un problema estético, sino también de salud. Pueden producirse hemorragias y, por ello, será el propio especialista el que se encargue de decidir si es necesario operar o no. En un principio se realizan otro tipo de tratamientos y se deja la cirugía como último recurso.

Posibles tratamientos

Existen dos métodos utilizados antes de llegar a la cirugía. Te los contamos:

Método físico-higiénico

Se realizan por parte del paciente ejercicios que puedan favorecer la circulación. Además, suelen usarse vendas de compresión para varices y se mantiene la piel totalmente hidratada en todo momento.

Fármacos para las varices

Son muchos los medicamentos que se encuentran actualmente en venta. Lo que hacen es aumentar el tono de la pared venosa o, directamente, ayudan a tratar los síntomas que se pueden derivar de ellas.

Cirugía

La cirugía, como te decíamos, es el último de los recursos a la hora de tratar las varices y se realiza cuando los dos anteriores han fallado. En este caso, encontramos el método tradicional (también llamado stipping), en el que lo se hace es realizar una ligadura entre los extremos de la vena y se extirpan. Con este método, el paciente tiene que estar totalmente sedado y, en ocasiones, las varices son eliminadas pero quedan otros rasgos como moratones. Además, no es definitivo.

También encontramos un método de cirugía más actual llamado microcirugía en el que se eliminan solo aquellas partes que están más afectadas con incisiones mínimas. Aquí solo se necesita anestesia local y la recuperación es casi inmediata. Además, no existen problemas estéticos posteriores.

Remedios naturales

Si eres más de acudir a lo casero para conseguir eliminar el problema, te contamos una serie de remedios naturales para las varices que seguro que pueden ayudarte.

  • El aloe vera. Esta planta sirve para prácticamente todo y, por supuesto, también para el tema de las varices. Sus nutrientes son muy beneficiosos para la circulación de nuestra piel, causa principal de la aparición de las varices. Por tanto, es una solución perfecta para las venas inflamadas.
  • El ajo. Es un tratamiento usado durante siglos para las varices y las arañas vasculares. El ajo tiene propiedades antiinflamatorias y anticoagulantes. Recordemos que la inflamación es el síntoma principal de este problema.
  • El castaño de indias. Es uno de los ‘nuevos métodos’ más usados para tratar las varices y la inflamación de las piernas en general, ya que mejora la circulación de la sangre.
  • La arcilla verde. Nos ayuda a controlar la inflamación y, a su vez, a eliminar la sensación de pesadez.
  • Los restos de café. Ayuda a aumentar la circulación de la sangre y con ello, disminuye las venas dilatadas. Además, también conseguirás eliminar las células muertas y mejorar la elasticidad.

Como has podido ver, el problema de las varices puede llegar a convertirse en algo serio. Ante los primeros síntomas, te recomendamos que acudas a un especialista para que te informe de los pasos a seguir. En un principio, sino es grave, bastará con cambiar algunos hábitos de tu vida. Lo importante es que no vaya a más y puedas cogerlo a tiempo.

Varices que son y como tratarlas
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